A CONVERSATION WITH

NACIAH

En cada trazo, Naciah evoca memorias, honra a sus orígenes y deja que su herencia africana hable por sí misma. Nacida en Mozambique y afincada entre Madrid y París, su obra en blanco y negro retrata rostros con una verdad que traspasa el papel. Dibuja muchas veces con los dedos, otras del revés, como si el trazo respondiera a una voz interior más que a una técnica aprendida.
Aunque su faceta como modelo forma parte de su identidad, hoy nos detenemos en su universo artístico. Naciah retrata cuerpos y miradas con una sensibilidad especial. Sumado a ello, la música que escucha, los paisajes que habita y la energía que la rodea también se filtra en sus obras.
Auténtica, magnética y con un estilo que nace de dentro hacia fuera, Naciah nos invita a mirar con más atención y a sentir con más verdad.
Naciah con el anillo Milos y la pulsera kea en plata.
Desde YOLIÉ, celebramos su talento, su raíz y su visión del arte como herramienta de
expresión, pertenencia y belleza.
¿Cuándo y cómo descubriste que el dibujo sería una de tus formas de expresión?
Creo que nací con ello, pues el dibujo siempre ha estado presente en mi vida. Me di cuenta de que era una de mis formas de expresión sobre todo cuando estaba enfadada. Me encerraba en mi habitación a dibujar y no salía hasta que terminaba. Mis padres también son muy creativos y siempre me han incentivado.
Dibujas muchas veces con los dedos y otras del revés. ¿Qué significado tiene para ti crear de esta forma tan personal? ¿Por qué decides optar por esta técnica?
Dibujar al revés es algo que hago simplemente por diversión, para poner a prueba mi cerebro. En cuanto a dibujar con los dedos, fue mi padre quien me enseñó. Los fines de semana traía hojas de papel del trabajo y, con el carbón que teníamos en casa para cocinar, dibujaba conmigo y con mis hermanas.
Tus obras rinden homenaje a tus raíces africanas. ¿Cómo vives y trabajas esa conexión con Mozambique en tu proceso creativo?
Nací y crecí en Mozambique, y siento un profundo orgullo por mis raíces. Mi mayor musa siempre ha sido mi madre: una mujer increíble que me enseñó a ser quien soy. No es solo una conexión, es todo lo que sé y todo lo que soy.
¿Qué te gustaría que las personas sintieran al mirar tus retratos?

La belleza del arte es que está abierta a la interpretación. Yo sé el sentimiento que dejé en ese dibujo, pero me encanta dar un paso atrás y escuchar lo que la gente siente y ve por sí misma.
Tu trabajo como artista y como modelo se refleja a través de tus canales de comunicación, pero también en tu estilo de vida. ¿Cómo lo definirías?

Cada día me despierto e intento hacer un poco de todo lo que me da vida: hago deporte, juego al ajedrez, dibujo, bailo en mi habitación, escucho algún podcast... Diría que mi estilo de vida es intencional. Vivo con propósito.
¿Qué te inspira en el día a día?

Tengo sueños y objetivos muy claros, y lo que me inspira cada día es visualizarlos. Me motiva hacer cosas que me acerquen un poco más a ellos.
¿Qué representa para ti una joya?

Para mí, una joya representa una historia.
¿Tienes alguna que sea especial por lo que simboliza o te recuerda?

Tengo pocas joyas, pero todas guardan recuerdos muy importantes para mí. Por eso siempre llevo las mismas y casi nunca me las quito.
Si YOLIÉ fuera...
  • Una emoción:
    Yolié me produce serenidad…fluidez.
  • Una obra de arte:
    Una de esas esculturas cicládicas de mármol con figuras femeninas. Muy minimalista, femenina, atemporal y cargada de historia.
  • Un aroma:
    Olor a mar, creo que es por las piezas que llevo de la colección Cyclades.
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Tus favoritas de YOLIÉ:

Es difícil elegir, tengo tantas que me encantan…
Las que llevo ahora son preciosas - la pulsera Kea y el anillo Milos- , pero yo amo el oro. La pulsera Bernia y el anillo Ifach fueron las dos piezas que me enamoraron cuando vi vuestra colección por primera vez. También el collar Jávea junto con la pulsera Benissa… son tan diferentes y cada una tiene su propia identidad.
Descubre más sobre Naciah en @naciahh.